Nada en este mundo pasa por casualidad, sabemos que si estamos en este punto ahora, es porque lo habremos elegido nosotros mismos alguna vez...
Tal vez no nos guste el lugar en el que estamos, tal vez no estamos rodeados de las personas que quisiéramos, tal vez hasta pensamos que el azul del cielo no es tan intenso como debería, pero las cosas son así quizá porque así queremos que estén o porque no hemos hecho nada para que cambien.
Esa continua lucha interna que provoca sensaciones que confunden los sentidos y que nos hacen ver cosas donde no las hay y que opaca las que en verdad existen cansa... cansa hasta el punto en que decidimos... pero decidimos mal!
¿Por cuánto tiempo hemos escuchado un te amo y no nos importa?, ¿cuántas veces sabemos que estamos frente a quien daría cualquier cosa por que estuviéramos bien y no nos damos cuenta? El problema (según yo) es que llega el momento en que eso nos parece tan normal que dejamos de verlo, la costumbre se posa sobre aquello que nos parecía tan especial al principio y lo oculta ante nuestros ojos... y decidimos que las cosas así están bien.
Pensamos que los te amo son eternos... pensamos que si uno lo dice el otro ya no necesita decirlo, que se da por entendido, o peor aún, pensamos que con uno que ame basta, o simplemente nos negamos a abandonarnos a nuestros sentimientos por miedo a que nos lastimen.
Pareciera que vamos por la vida no buscando a quién ofrecerle lo que tenemos para dar, pareciera más bien que vamos buscando a ver quién nos puede dar lo que nos hace falta y resulta que a nadie le sobra nada y lo único que podemos ofrecer ¡son nuestras carencias! Y cuando encontramos a alguien compatible en necesidades empieza la batalla. Es ahí donde nacen las preguntas sin respuesta y las respuestas sin pregunta... ¡No me quiere! (respuesta), ¿pero por qué no me quiere? (pregunta), ¡seguramente porque ya se aburrió de mí! (respuesta), pero ¿por qué se aburrió? (pregunta), ¡porque soy poca cosa!... y una lista interminable que ¿para qué seguir?, pero cuando nos damos cuenta que si solo intercambiamos los signos de puntuación (interrogación por admiración y viceversa) podrían funcionar igual como preguntas que como respuestas! No nos damos cuenta que lo único que estamos haciendo es que estamos alimentando nuestros vacíos personales. Eso es lo que estamos ofreciendo.
¿Por qué no decidir tomar otro camino?, tal vez por que es más fácil lamentarse de lo que no se tiene que levantarse y luchar por lo que se quiere, pero ¿acaso no vale la pena? Seguramente sí, pero cuesta y no todos estamos dispuestos a pagar el precio porque nos parece muy elevado y preferimos "comprar" algo más barato... quizá lástima o compasión... porque el amor (no pirata) es caro, porque es escaso.
Pero eso, como decía al inicio, es una decisión personal, es una decisión que nos lleva por el camino que hayamos elegido, hay quienes prefieren irse por la libre e ir sorteando baches, curvas, ir detrás de camiones pesados ahogándose en el humo que van dejando y hay quienes prefieren pagar peaje, más seguros y directamente a su destino porque así lo planearon... no importa que vayan a "pueblo quieto", a "happy town", a "nunca jamás" o a "aquí no pasa nada", el asunto es que saben a dónde van.
hijoles!!! creo q me descalabraste jajajajajaja
ResponderEliminarAmigo, excelente comentario, creo que tienes mucha razón en lo que dices, hay que luchar por lo que se quiere, sin importar todas las piedras que te encuentres en el camino. Y tener bien definido el camino de a donde quieres ir!.
ResponderEliminarUna brazo Lic. Certificado, jejeje