jueves, 6 de enero de 2011

Regreso a casa...

Hace mucho tiempo que no me sentía como hoy... por fin he dejado de mirar a todos lados y a ninguno al mismo tiempo, por fin pude abrir los ojos, y cuando lo hice... me pude ver a mí mismo.
Al fin cayó la venda que yo mismo me coloqué para no enterarme de mi propia existencia, para ignorar el daño que me estaba ocasionando al no permitirme sentir, vibrar... vivir!!!!!
Hoy, al verme después de tanto tiempo me encontré un poco descuidado, triste y enojado, pero vivo... y eso es lo más importante, pues aún tengo material con el que puedo trabajar... aún tengo la oportunidad de levantarme y seguir adelante... de abrir el corazón y permitir que los sentimientos fluyan, disfrutar la esencia de la vida en cada uno de sus instantes y atesorarlos en el baúl de los recuerdos, que es para eso que sirve y no para tratar de encontrar la lógica de la felicidad. Dejar a un lado las absurdas preguntas, porque igual de absurdas son las respuestas y aprovechar el tiempo porque es corto, porque se fuga, porque no espera...
Hoy descubrí que no quiero ser una sombra ni un reflejo, quiero despertar y levantarme, es hora de ser y de hacer nuevamente, algo me tiene aquí y debe ser algo muy padre... no quiero hacer esperar más a ese motivo, además, ya es momento de reencontrarme, retomarme y empezar a coleccionar mis propios momentos, los que le quiero regalar a la gente que quiero y los que merezco vivir...
Hoy la vida se puso de pie frente a mí y me mostró sus razones envueltas en papel para regalo, una a una se fueron descubriendo... una carita de sorpresa, una sonrisa, un "si existen" lleno de emoción, una ilusión cumplida, un gracias que nace del corazón... regalos enormes que no puedes despreciar, que no puedes darles la espalda solo porque decidiste que te sientes triste, con sueño, cansado, abrumado de problemas o fastidiado de la vida, porque la vida no es así y me lo estaba demostrando, porque lo único que me ha estado pidiendo a cambio de esos regalos es que abra los ojos y que los use para observar, no solo para derramar lágrimas de tristeza... porque también existen las lágrimas que acompañan a la felicidad y ya lo había olvidado!
Hoy, después de mucho tiempo vuelvo a ver, a escuchar, a sentir... hoy decidí tomar los regalos que me ofrece la vida, hoy regreso a mi templo y me he prometido no volver a ausentarme por tanto tiempo, a no lastimarme ni permitir que nadie más lo haga... mucho menos olvidar que hay alguien que me necesita... yo!!!!!
Hoy estoy seguro de que no estoy solo, de que además de contar conmigo puedo contar con aquellos ángeles encarnados que alguien puso en mi camino para que entendiera que todavía hay tanto por lo que vivir... porque cuando los siento cerca de mí es cuando uso los regalos que decidí aceptarle a la vida... uso mi cara de sorpresa, mi sonrisa, mi "si existen" lleno de emoción, mi ilusión cumplida, mi gracias que nace del corazón... y sé que ellos saben de dónde los tomé, porque si decidí tomarlos y usarlos fue gracias a ellos, a sus consejos indirectos, a su confianza, a su tiempo, a su paciencia para escuchar...
Hoy todavía quiero cinco minutos, pero ya no para reclamar o para pedir perdón, no, hoy quiero cinco minutos para agradecer, para una última sonrisa, para un último abrazo, para un último consejo y para decirle que tiene que estar en paz porque voy a estar bien... porque al fin estoy seguro de que voy a estar bien y también voy a estar en paz.
Es increíble estar en casa... gracias a los que nunca me dejaron ir y a los que me ayudaron a volver. Y para quienes aún me siguen buscando, dejaré las luces encendidas y la puerta abierta, porque aquí los estaré esperando... porque mi casa es su casa.





martes, 4 de enero de 2011

A todos aquellos que se tuvieron que ir de mi vida, pero que aún siguen conmigo...

Creo que tengo graves problemas con mi tolerancia a las despedidas... decir adiós me es muy difícil, es lo más complicado que puede haber en el mundo (y yo que pensaba que las integrales eran complejas!). Es apenas que están corriendo los primeros días del 2011 y ya iniciaron las separaciones forzosas.
No es que me aferre a que la vida sea una constante en movimiento (qué aburrido sería), pero a veces los cambios son demasiado bruscos. La partida de alguien a quien amas te mueve todos tus esquemas y la vida deja de ser lo que era, el status quo se va a descansar, a reorganizarse... y en algún momento regresa con un nuevo integrante: la soledad, el dolor que no cesa o la resignación... pero la vida sigue y sigue, el mundo no deja de girar solo porque algo no nos parece correcto o porque algo nos duele y quizá sea lo mejor, no me imagino un mundo estático a causa del dolor o la pena, con el tiempo detenido y sin oportunidad de sanar... o de olvidar!
El tiempo es un buen aliado, un buen sanador, el mejor de los médicos en cuanto a dolores del alma se refiere, es cierto que nunca perdona pero suele ser benevolente y solidario cuando se trata de aliviar esos malestares que se nos clavan en el pecho y que no nos dejan respirar. A veces, cuando el tiempo considera que ya es suficiente, nos regala algo al final de la línea, algo tan valioso que atesoramos de tal manera que lo hacemos parte de nuestro propio ser... la experiencia, que bien manejada se convierte en sabiduría.
¿Habrá alguien que nos pueda dar un mejor regalo?, yo creo que no, entonces ¿por qué me cuesta tanto trabajo enfrentar uno de las causas de la sabiduría?, ¡porque no quiero estar solo!, porque odio que la gente se vaya (aunque sea necesario por superación personal, porque así le conviene, porque va a estar mejor), porque me duele mucho tener que dejar de disfrutar de su presencia, porque me desquicia percibir su aroma y pensar que debe estar cerca aunque sepa que no es así, porque me lastima descubrirme en la escalera, en medio de la obscuridad esperando a que regrese aunque esté consciente de que nunca más estará de vuelta, porque me mata saber que ahí está pero que decidió alejarse y regalarme la oportunidad de sanarme para que nadie resultara lastimado, porque me desespera saber que tal vez me necesita pero que la situación no me deja estar cerca... porque tal vez lo que escribí no sean razones, seguramente son preguntas a las que les faltan los signos de interrogación!, porque tal vez sean preguntas para las cuales aún no tengo respuesta... porque aún no he dejado de ser egoísta, porque me niego a ser un hombre sabio si no tengo con quién compartirlo, porque a veces necesitamos una segunda oportunidad... aunque solo dure cinco minutos!